En un artículo anterior hablábamos sobre la victoria del pueblo griego ante las pretensiones antidemocráticas de la troika europea, lo cual ciertamente sucedió y demostró que las personas no toleran más recortes. Una muestra de dignidad. Pero luego, ¿Qué pasó?. Que el gobierno elegido para enfrentar los recortes ha pactado un programa económico con más recortes a los que el pueblo había dicho No.

 

Un fondo de privatizaciones, lo que es decir, entregar empresas del estado a manos privadas, aumento de impuesto y recortes son algunas de las medidas más sonadas, lo cual no es de sorprendernos cuando ya altos funcionarios del gobierno explicaban que de lo que se trataba en este momento es de salvar el capitalismo, cuando es precisamente ese capitalismo el culpable de la crisis.

Esta situación ciertamente ha traído como consecuencias el avivamiento de la lucha de clases en Grecia. Por un lado, una dirigencia partidista asustada de sus propios logros políticos (unificar contra al pueblo contra la austeridad) y del otro las masas, siempre más adelantadas y decididas, lo que identifica a este como un procesos revolucionario.

El querer de las masas, expresado no solo en las pasadas elecciones sino también en las diversas manifestaciones de calle, es por un cambio del modelo que los llevó y que ahora no los deja, salir de la crisis. Sin embargo, no todo el partido, ni siquiera todos los diputados del partido de gobierno están a favor de continuar la vía vergonzosa de los recortes.

Según comunicado del 15 de julio, son 110 los miembros del comité central, de un total de 201, los que se oponen a dichas medidas. Lo que significa que una mayoría de Syriza se opone a los acuerdos aprobados en el parlamento. Y la situación no ha quedado ahí La tendencia comunista del partido ha mostrado su desacuerdo. A su vez el diputado Panagiotis Lafazanis ha hecho un llamado a crear comités de lucha contra el memorando y a movilizaciones populares.

Ante la situación vista, ¿Qué hacer?. Buscar inmediatamente una ruptura del partido sería un error ultra izquierdista, teniendo en cuenta que una mayoría del comité central está contra las medidas y además que el pueblo, aun desaprobando las medidas, no ha dado la espalda al partido. Lo que sí es necesario es aprovechar el auge de las masas, construir un programa de transición al socialismo coherente que logre aglutinar una vanguardia revolucionaria.

Lo dicho antes no es fácil, como no lo fue para Lenin llegar a poner el orden dentro del partido bolchevique con las tesis de abril, más tarde programa de lucha del proletariado. Lo que se debe hacer en Grecia es dar ese salto cualitativo, las masas ya están en las calles, las condiciones objetivas están. Pasemos entonces de febrero a octubre y demos al viejo mundo una nueva esperanza.