Juventud Marxista

"La generación de militantes educada bajo el régimen capitalista […] lo más que podrá hacer será llevar a cabo las tareas de organizar un régimen social que ayude a la clase trabajadora a conservar el poder en sus manos” Vadimir Lenin, discurso ante el III Congreso de las Juventudes Comunistas.

Ante la encrucijada a la que sigue confrontando la revolución Bolivariana, en base a los dos modelos de socialismo a seguir: la versión “socialismo” reformista, que se traduce como “Capitalismo humanizado”, de no romper con las relaciones de producción existentes, conservando y reformando al capitalismo sin combatirlo de raiz, ó el modelo revolucionario del Socialismo Científico, basado en el marxismo, en el reemplazo del sistema establecido por uno nuevo, uno de, por y para las mayorías. La juventud tiene la tarea esencial de llevar este debate ante todos los espacios necesarios. Discutir las perspectivas a largo plazo, según cual modelo a seguir, si de verdad queremos prolongar el legado revolucionario del Comandante Hugo Chávez.

Por esto, como lo indica la cita del líder Bolchevique y principal exponente de la Revolución Rusa de 1917, Vladimir Lenin, con la que iniciamos esta columna, la juventud comprometida con la construcción del socialismo, está obligada entender y asumir su rol histórico.

Esa militancia formada y educada bajo el sistema capitalista, bajo la educación burguesa, y en nuestro caso más aún, influenciados por la práctica política de la IV República, hace que la Revolución Bolivariana, se desacelere al traspasar los estrechos límites de lo que esta primera generación pueda conquistar, ya que por mas elementos radicales que efectivamente existen en nuestra dirigencia, hay una mayor presencia e influencia de los elementos conservadores, de esos sectores reformistas.

Esto lo podemos entender de forma más clara gracias a las herramientas del marxismo. La conciencia de los individuos, como sujetos sociales dentro de una sociedad en particular, está precisamente determinada por esa misma sociedad en la que se desenvuelve, y en la medida que esta cambia, mejora o empeora, las conciencias de los sujetos, y en especial de los nuevos individuos, se adaptan a los cambios también, aunque un poco más lentamente. En palabras mas claras, las juventudes criadas y/o nacidas en revolución, bajo este nuevo paradigma de sociedad que se pretende construir en Venezuela, han sido influenciadas por unas nuevas ideas, nuevos valores, y nueva moral, lo cual permite que tengan una nueva conciencia socialista.

En tal sentido, la nueva sociedad que desde hace 14 años viene poco a poco gestándose producto de la revolución, que si bien apenas esta en pañales, ha traído consigo una nueva vanguardia juvenil revolucionaria y crítica, que no se vio influenciada por las malas prácticas del pasado. Mientras aquellos sectores reformistas pretenden a toda costa justificar y hacernos ver como aceptables los errores cometidos, estas juventudes van más allá, dispuestas a entender, asumir y corregirlos. Esto hace imperativo que estas nuevas generaciones, formada políticamente en revolución, sean las encargadas de dar y dirigir el siguiente paso histórico en la profundización del socialismo en el país.
En la misma medida, esta vanguardia juvenil al llevar a cabo su etapa histórica, lograrán construir una sociedad mas evolucionada, lo cual dará fruto a su vez a una nueva generación de jóvenes con una visión mucho mas clara de profundización socialista, que necesariamente deberá renovar la política nacional, para evitar el estancamiento y así poder continuar permanentemente revolucionando la sociedad.

Pero esta labor no es algo fácil. Para llevar acabo esta tarea revolucionaria, las juventudes deben involucrarse participativamente dentro de la revolución, y ya no exclusivamente como observadores, que solo hacen su aporte cuando ejercen su voto cada vez que la legalidad burguesa lo exige. Si no como protagonistas en la construcción. La juventud, debe asumir el papel de vanguardia renovadora dentro de la revolución.

Es necesario que el partido revolucionario sea en un mecanismo que encauce el flujo de las nuevas generaciones y dirija correctamente todo este potencial revolucionario, permitiendonos renovar constantemente a la dirigencia y de esta forma reforzar a la Revolución Bolivariana.
Sin embargo, claramente los sectores de la burocracia reformista enquistada en la dirigencia “revolucionaria”, serán los primeros en ponerles trabas a esta fase histórica de la juventud en la revolución, ya que incluso pueden llegar a sacrificar el proceso bolivariano, antes de perder los privilegios que tienen. Haciendo a este sector, tan o mas peligroso para la continuidad del legado de Chávez, que la misma burguesía y sus brazos políticos agrupados en la MUD. La experiencia nos ha mostrado que la oposición por si sola es incapaz de volver al poder, el único elemento que permite que los partidos de oposición estrechen la brecha electoral, es el desgaste de las masas, producto de la ineficiencia de la burocracia reformista.


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